Historia de Alejandro Magno
Quinto Curcio Rufo
Traducción y notas: Francisco Pejenaute Rubio
Entre tanto, Alejandro había enviado a Cleandro con dinero a fin de llevar a cabo un reclutamiento de tropas procedente del Peloponeso y, tras arreglar los asuntos de Licia y Panfilia, levantó su campamento y se dirigió a la ciudad de Celenas.
Por aquella época, el río Marsias, famoso por las quiméricas leyendas de los griegos, dividía, en su curso, a la ciudad en dos mitades. Nace en la cima más alta de una montaña y, con gran estrépito de sus aguas, cae en cascada sobre una superficie rocosa desde la que, difundiéndose, riega las llanuras circundantes con sus aguas, cristalinas al no recibir las de ningún afluente. Por eso, el color de las mismas, semejante al del mar en calma, ha dado lugar a una invención de los poetas: cuenta la tradición que las ninfas, cautivadas por el amor al río, hicieron de aquella roca su morada. El río conserva su nombre de “Marsias” mientras corre dentro de los muros de la ciudad, pero, una vez que, de mayor ímpetu y caudal, se extiende fuera de las murallas, recibe el nombre de “Lico” (1). (más…)