Resignación y esperanza

En su libro “El Existencialismo y la Libertad Creadora”, (Editorial Argos, 1948), en el capítulo VII, Vicente Fatone escribe:

“La libertad conoce su propio vértigo. Y eso es la angustia. Somos angustia, porque somos nada, una nada que lo anonada todo y que nos anonada pero sin aniquilar al todo ni aniquilarnos a nosotros mismos. Nada que anonada sin aniquilar: eso es la angustia, para Kierkegaard; y eso es la libertad.”

Imaginemos un destino atroz.

Imaginemos que una mañana nuestros sueños son interrumpidos por la súbita presencia de dos oscuros burócratas que nos notifican una sentencia dicatada por un juez anónimo.

Con justicia o sin ella, debemos cumplir una condena sin limite de tiempo entre las paredes de una celda.

Como Edmond Dantes, seguramente no renunciaremos a recuperar algún día la libertad pero, en tanto no la tengamos, ¿no será acaso una resignada esperanza la emoción que nos embargue?

Por el contrario, ¿no es la angustia, como dice Fatone, el desesperado impulso que emerge desde el fondo de nuestro ser, apurado por la imposibilidad de elegir una sóla opción entre las muchas a las que tenemos acceso? ¿No es la angustia una molestia que tiene la libertad?

Nos resignamos, entonces, si nuestra libertad, efectivamente, nos ha sido quitada. Pero también podemos caer en el pozo de la resignación si equivocadamente creemos que hemos sido privados de ella.

En la encrucijada, ¿qué camino conviene elegir? ¿Resignación o esperanza?

Advertisement

Dejar un comentario

Archivado bajo Política

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s