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Sin pin

Mayo 30, 2009 · 1 comentario

Osvaldo cobra blanco en banco. Todos los primeros tiene problemas. La tarjeta se rompe dos por tres, la clave se clava, el sistema hace clavados o el metal aspira al plástico. Cambio de clave y quince días de espera porque “el pin es generado por nuestro sistema e impreso en este formulario especialmente diseñado para que usted sea la única persona que lo conozca.” Absofuckinglutely.

Tres por cuatro, pues, O. retira de ventanilla; todo, de una, “para no tener problemas”. Cuando la tarjeta camina se apura; en dos o tres saques no sea cosa que. “Tampoco es para tanto”.

“Los problemas siempre visitan el fin de semana”, declaró compungido. De modo que no hay modo de cantarle a nadie. Gardel atiende en el 0810-blablabla de lunes a viernes de 9 a 17; para ser socio del home banking sin papeles te piden papeles y en el número gratuito de la empresa emisora atiende un robot que con preguntas sencillas conduce por laberinto complejo “hasta que no sabés si llamaste o llamaron, si te derivaron a una veterinaria o si alguien te puso el teléfono en la mano para distraerte y robarte la casa.”

“Probá comprar, no sacar”, Lucio lúcido elaboró. Fue. “Fui”. “O casi”. “El mono me la quiso hacer.” Cuando la deslizó por la ranura sonó una alarma y el visor avizor avisó: “Comercio inválido”. “Oiga, diga, nunca antes había aparecido esto. Seguro es falsa, la retengo, lo denuncio.” Lo salvó un vecino que lo declaró incapaz de hacer fraude o cualquier otra cosa.

El lunes Osvaldo penetró en cubículo encargado, suplicante, como Tántalo en el Tártaro. “Arregláme esto, por favor”.

“Ajá. Marcá acá. Pasá a la caja, papá. Anda mal, ¿na?”

“En veinte días clave nueva vida nueva. Chabón, coso, quía.”

Punto.

“Te tienen de punto”, le dijo Blanco, del banco.

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1 respuesta hasta el momento ↓

  • estrella // Junio 2, 2009 a 5:47 pm | Responder

    Desde el SIN PIN al punto del final me hiciste reír. Son los inconvenientes tecnológicos que ponen de mal humor hasta al más manso porque no hay a quien protestar. (Protestaría, si supiera dónde y cómo, dice uno de los personajes de un libro de Houellebecq… creo).
    Saludos!

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