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Speedy

Mayo 3, 2009 · Dejar un comentario

El héroe del domingo*

Nicolas Sarkozy

Nicolas Paul Stéphane Sarkozy de Nagy-Bocsa nació en Paris el 28 de enero de 1955. Es, desde el 16 de mayo de 2007, el vigesimotercer Presidente de la V República Francesa, puesto que confiere también los cargos de Copríncipe de Andorra y Maestre de la Legión de Honor.

Es hijo de Pál Sarkozy de Nagybocsa, un señor húngaro nacido en Budapest en 1928, pequeño aristócrata. El título nobiliario es una concesión del Emperador Fernando II, Rey de Bohemia y Hungría, a un antepasado en 1628. En 1944, con la llegada de las tropas soviéticas, la familia Sarkozy sufrió la expropiación de sus propiedades y fue forzada al exilio. Se inició entonces una larga marcha por Europa con escalas en Austria y Alemania donde Pál conoció a un reclutador de la Legión Extranjera. Decidido a vivir una gran aventura se enroló por un período de cinco años e inició su formación militar en Argelia. La breve épica finalizó en 1948 cuando fue declarado inútil para la Guerra de Indochina.

De regreso a las lides del saco y la corbata Pál decidió afrancesar su nombre, se hizo publicitario y, en 1949, se casó con Andrée Mallah, estudiante de derecho, judía sefaradita convertida al catolicismo, hija de un cirujano de París. El presidente de Francia tiene dos hermanos, uno mayor, Guillaume y otro menor, Francois.

En 1959, cuando el pequeño Nicolas tenía cuatro años, sus padres se separaron. Obligada por la necesidad su madre retomó los estudios y comenzó a ejercer la abogacía para poner la baguette sobre la mesa. Papá Sarkozy, en tanto, nunca quiso poner un franco ni por debajo de la mesa, aunque se encontraba en una buena situación. La familia vivía en una antigua mansión en el distrito número XVII de Paris, propiedad del abuelo materno, Benedict Mallah. Luego, el destino fue Neuilly-sur-Seine, una de las comunas de mayor riqueza en la región de la Isla de Francia, a las afueras de París. Según Sarkozy, su abuelo gaullista tuvo sobre él una influencia mayor que la de su padre, a quien veía poco y nada. Judío sefaradí de nacimiento, originario de Salónica, el abuelo Mallah se convirtió al catolicismo al casarse con una francesa católica de nacimiento. Nicolas, al igual que sus hermanos, fue bautizado y es un católico practicante.

Sarkozy dijo que el ser abandonado por su padre modeló su carácter actual. En la adolescencia se sentía inferior a sus acaudalados compañeros de clase. Sufría de inseguridades por su baja estatura, 1,65 cm, y por la falta de dinero.  Sus biógrafos sostienen que acumuló gran resentimiento hacia su padre ausente. “Lo que me hizo lo que soy ahora fue la suma de todas las humillaciones sufridas en mi infancia”, declaró sin mover la mandíbula.

Es licenciado en derecho por la Universidad de París X Nanterre. También estudió en el Institut d’Études Politiques de París en donde no recibió el título debido a su insuficiente nivel de inglés. A diferencia de la mayoría de los integrantes de la elite de dirigentes políticos franceses, Giscard D’Estaing, entre muchos otros, Sarkozy no estudió en la Escuela Nacional de Administración.

Sarkozy comenzó su carrera política a los 22 años. Miembro de los partidos conservadores Rassemblement pour la République (RPR) y Union pour un mouvement populaire (UMP), del que fue presidente entre 2005 y 2007. De 1983 a 2002 fue alcalde de la ciudad de Neuilly-sur-Seine.

En el inicio, Sarkozy fue visto como un protegido de Jacques Chirac. Sin embargo, hacia 1995, Jacques apoyó al Primer Ministro Édouard Balladur en su carrera hacia la presidencia de Francia. Después de que Chirac ganara las elecciones, Sarkozy se encontró alejado de los círculos de poder. Se dice que JCh calificó a NS como un vil traidor que merecía el destierro.

No hay pesar que dure diez años y en el caso de Sarkozy apenas fueron siete porque en 2002 le llegó la noticia de su rehabilitación. Después de su reelección Chirac designó a Sarkozy como Ministro del Interior en el gabinete de Primer Ministro Jean-Pierre Raffarin, cargo que ocupó hasta marzo de 2004 cuando se sentó en el sillón del ministerio de economía por unos meses, hasta noviembre del mismo año.  En mayo de 2005, luego del fracaso del referéndum de la Constitución Europea y de la dimisión del Primer Ministro Raffarin, Sarkozy volvió a ocupar la cartera de Interior en el gobierno de Dominique de Villepin. Su política de “resistencia contra el crimen”, con gran incremento de policías en las calles, fue respaldada por una parte de la población. Sin embargo, algunos sintieron que se vulneraban los derechos civiles y perdió apoyo entre las capas menos favorecidas de la sociedad.

Produjo su marca en la política francesa al presentarse como un ministro de interior combativo, un duro de posición inflexible y agresiva en cuestiones relacionadas con políticas migratorias. No da vueltas cuando habla y todavía hace eco la palabra utilizada para identificar a los revoltosos que asolaron Paris y alrededores en 2005: “populacho”. Fue el pie que sus críticos necesitaban para asociarlo al fóbico-conservador Jean-Marie Le Pen. Sarkozy promovió medidas durísimas para detener la inmigración ilegal: deportaciones y convocatorias a inmigrantes calificados. Su llamado para que el Estado francés ayude a islámicos a construir mezquitas también provocó polémica. Cuando lo criticaban por la decisión Sarkozy se limitaba a apoyar su dedo índice sobre el último censo nacional: De una población total de 64 millones 8 (millones) son islámicos. En los comicios del 6 de mayo de 2007 Sarkó fue elegido Presidente con el 53,06 % de los sufragios, contra el 46,94 % de su rival, Ségolène Royal.

De acuerdo a Nicolas Domenach, una de sus más fuertes influencias no es precisamente francesa sino británica. “Admira a Tony Blair por muchas razones”, dice el biógrafo. “Blair fue quien logró seducir a los medios de comunicación y de ese modo poder vender con éxito su proyecto político”.  Sarkozy, como el español José Luis Rodríguez Zapatero, impulsa un proyecto más perfilado en lo programático que en lo ideológico, inspirado en la “Tercera Vía” (Third Way) de Tony y en el “Nuevo Centro” (Neue Mitte) del ex canciller alemán Gerhard Schröder, planes que hacen eje en el pragmatismo y la eficiencia en el manejo de las cuestiones de estado y no en las duras y puras ideologías de manual de escuela.

En el ámbito editorial Sarkozy publicó en 2004 el volumen “La República, las religiones y la esperanza”. Ahí postula que los jóvenes no deberían ser educados únicamente en valores seculares o republicanos.

“Es hiperactivo, muy ambicioso, un adicto al trabajo que nunca descansa”, dice Anita Hausser, autora de una biografía de Sarkozy y editora política de LCI (La Cadena Informativa), reconocido canal de noticias por cable.

Sin embargo, no podía ser de otro modo, el tema que más atrajo la atención de los medios de comunicación fue el relacionado con su tormentosa vida privada, en particular su divorcio y nuevas nupcias a comienzos de 2008.

Luego de semanas de intensas especulaciones, el 2 de febrero de 2008, Sarkozy se casó con la cantante itlaliana Carla Bruni (40). La mêlée rompió con una tradicional regla no escrita de los medios franceses que prescribe no hacer pública la privacidad de los presidentes. Sarkozy, con tres hijos de dos matrimonios anteriores, se divorció, luego de 11 años, de la ex modelo y ejecutiva de relaciones públicas, Cecilia María Sara Isabel Ciganer Albéniz, nieta del compositor español Isaac Manuel Albeniz.

En Francia hay muchos muchachos que bogan, que reman, que sueñan, para que la patria de Boileau, que también era Nicolás, imite a un lejano y atormentado país de los arrables del sur y Carla acceda al Elíseo, el mismo día en que todos los políticos profesionales sean arrojados al Tártaro.

*Programa “Propuesta Abierta”, FM Cultura, domingos de 9 a 11 de la mañana.

Categorías: Política

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