El héroe del domingo*
Silvio Berlusconi
Silvio Berlusconi nació en Milán el 29 de septiembre de 1936. Es Presidente del Consejo de Ministros de Italia, un modo más largo de decir que es el Presidente de Italia, líder del partido político de centro derecha Forza Italia y del movimiento Pueblo de la Libertad, formado por Forza Italia, Alleanza Nazionale y otros partidos menores. Es un hombre de mucho poder, inclusive político y económico.
Es una de las personas con mayor fortuna de Italia, dueño de una suerte de vagón en cuyo interior la revista Forbes estima que hay alrededor de 9.400 millones de dólares, montaña que lo coloca, según la famosa publicación, en el número 90 del ranking de los más afortunados en el año 2008.
Berlusconi es originario de una familia de clase media de Milán. Su padre, Luigi, trabajó como ejecutivo en la Banca Rasini, una empresa sospechosa de estar vinculada a la mafia siciliana. Su madre, Rosa Bossi, fallecíó el año pasado. Silvio fue el primero de tres hijos. Tiene dos hermanos: Maria Antonietta Francesca y Paolo.
Después de completar su educación secundaria en un colegio salesiano, estudió Derecho en la Universidad de Milán, se graduó cum laude en 1961 con una tesis sobre los aspectos jurídicos de la publicidad. Como es un hombre de fortuna le tocó ser el primer hijo varón de la familia, circunstancia que le permitió no hacer el servicio militar.
En 1965 se casó con Carla Elvira Dall’Oglio con quien tuvo dos hijos: Maria Elvira (1966) y Pier Silvio (1968). En 1980 Berlusconi comenzó a tratar y algo más a la actriz Veronica Lario. Del algo más salieron tres hijos: Barbara (1984), Eleonora (1986) y Luigi (1988). Se divorció de Dall’Oglio en 1985 y se casó en 1990 con Lario. Hace un par de años Verónica envió una rajante carta los medios exigiéndole al esposo un pedido público de perdón por sus constantes y sonantes aventuras. Silvio, que como todo magno magnate a nadie teme más que a su esposa, tuvo que aceptar la demanda y publicó la misiva suplicándole casi de rodillas perdón a su compungida cónyuge.
Cuando era universitario tocaba el bajo con quien hoy es el presidente de una de sus tantas empresas, el pianista amateur Fedele Confalonieri. Juntos actuaban de vez en cuando en cruceros en donde quizás, de tanto ver tanto billete, Silvio se inspiró y decidió que algún día él estaría en la lista de pasajeros y no en la de tripulantes.
La carrera de Berlusconi como empresario comenzó en los sesentas desarrollando un vasto complejo de viviendas en las afueras de Milán. De dónde sacó el dinero necesario para hacer negocios este retoño de clase media es un misterio tan profundo como el paradero de Jimmy Hoffa o el destino de Raoul Wallenberg.
En 1974, finalizado el período de acumulación primitiva de capital, hizo pie en el mundo de los grandes medios de comunicación con un pequeño canal de televisión por cable llamado “Telemilano”. Luego de comprar otros dos canales Berlusconi centralizó sus operaciones en el centro de Milán y comenzó a transmitir por aire. Fue el primero en desarrollar una red de canales televisivos de carácter nacional que puso fin al monopolio de la Rai, la TV estatal, a la que pronto superó en audiencia con programas de entretenimientos y concursos. En 1983 adquirió “Italia 1″ y “Rete 4″ lo que dio vida al duopolio televisivo Rai-Fininvest. En una palabra, hoy controla el 90% del sistema nacional de la televisión italiana.
Posee la más grande empresa de publicidad y compró “Endemol”, una firma que vende formatos de programas que luego se adaptan al gusto de cada país. El imperio de Berlusconi se extiende también al terreno de la prensa escrita. En 1976 ingresó al “Il Giornale” y en 1990 llegó a la presidencia de Mondadori, empresa que controla un tercio del mercado editorial italiano. También maneja los semanarios “L’Espresso”, “Epoca”, y “Panorama”. Berlusconi adquirió la cadena de tiendas de vídeo Blockbuster, portales de acceso a Internet y una participación en Olivetti. Para aunar los varios sectores de la comunicación que poseía (televisión, prensa, edición, internet, publicidad), creó el conglomerado Fininvest, que luego pasó a llamarse Mediaset. Además, como una vez el médico le sugirió que hiciese deportes, se compró el club de fútbol AC Milán, uno de los más prestigiosos del mundo.
Dicen que para hacer política hay que tener dinero. Cuando sintió que la patria lo llamaba se vinculó al Partido Socialista de Bettino Craxi y luego fundó el movimiento “Forza Italia” con el que obtuvo el poder en las elecciones de 1994. Berlusconi volvió a ser Primer Ministro italiano desde mayo del 2001 hasta el mes de mayo de 2006, con dos gobiernos seguidos. En 2006 ganó las elecciones la coalición de centro-izquierda. Tras una agria polémica post-electoral, el 2 de Mayo del 2006, renunció y fue relevado por Romano Prodi.
Con la sangre en el ojo, el 18 de noviembre de 2007 anunció la disolución de Forza Italia y creo el partido “Popolo della Libertà” con el que, en coalición con la Lega Nord y el Movimento per l’Autonomia, ganó nuevamente las elecciones derrotando a Walter Veltroni (ex alcalde de Roma) líder del Partido Democrático. Obtuvo la mayoría absoluta en ambas cámaras y asumió por tercera vez como jefe de estado de la península. Su control de las pantallas le permitió durante la campaña electoral estar presente en TV 43 veces más que su adversario.
“El peligro reside en que Berlusconi representa la unificación personal de los tres poderes: económico, político y cultural”, advierte el filósofo Norberto Bobbio. En tanto que David Lane, periodista del seminario The Economist dice en su libro “Berlusconi’s shadow” que “La nueva forma de populismo que encarna Berlusconi consiste en usar la televisión para hablarle al elector sin mediación”.
La polémica ha marcado notablemente los gobiernos de “Il Caimano”, uno de los apodos de Silvio. El revuelo levantado por la ley Alfano, por ejemplo. Esta ley establece que los cuatro mayores dirigentes del Estado, el presidente de la República, el primer ministro y los presidentes de la Cámara de Diputados y el Senado, no pueden ser juzgados por ningún delito no relacionado con su cargo mientras permanezcan en el gobierno. Asimismo, ha sido acusado en varias ocasiones de mantener tratos con la mafia calabresa, los mismos que preparan la deliciosa longaniza, no apta para hipertensos ni portadores de abundante colesterol.
Por distintas acusaciones de corrupción y conexiones con la mafia Berlusconi fue a juicio una media docena de veces pero superó con éxito todas las pruebas. Mientras que sus enemigos dicen que ingresó a la política con el objetivo de conseguir la inmunidad necesaria para evadir a la justicia, él dice exactamente lo contrario. Aunque, por las dudas, lo señala utilizando palabras de asumida resignación. “Para mi gobernar Italia en como llevar una cruz, pero la realidad indica que, por ahora, nadie puede hacer este trabajo excepto yo. La gente me considera irreemplazable”, dice. No tiene una mala opinión de sí mismo.
Como buen italiano se parece a un porteño de Buenos Aires: es gesticulador, carismático y desenfadado, pero también es locuaz por demás. En febrero pasado, durante una conferencia de prensa en Cerdeña, no tuvo mejor idea que jugar con la tragedia y terminó golpeado. ¿Qué fue lo que dijo? Poniéndose en semiólogo aludió a la existencia de distintos tipos de ironía y expresó textual: “Como aquella ironía del dictador argentino que, para eliminar a sus opositores los metía con una pelota en un avión, luego abría la portezuela y les decía: Es un lindo día, salgan a jugar.”, aludiendo a los vuelos de la muerte durante la época de la dictadura 1976-1983.
Como en el caso de Sarkozy su mayor obsesión es su estatura, a la cual alude con frecuencia. “No entiendo por qué los caricaturistas me presentan como un enano”, dijo. Aunque asegura que mide 1,71 metros, nadie le cree o, en todo caso, le creen siempre y cuando use sus zapatos diseñados a medida con tacos especiales. Durante una campaña su equipo de prensa hizo saber que era más alto que el presidente francés Nicolas Sarkozy (1,65 m) y que el hombre fuerte de Rusia, Vladimir Putin (1,67 m).
Su principal conquista no es una mujer sino su residencia principal en Arcore, al norte de Milán, una espléndida mansión de 148 dependencias construida en el siglo XVI en un parque más grande que el Vaticano. Berlusconi compró esa residencia en 1973 en condiciones poco claras. Después de una tragedia familiar, la única heredera de la villa era una niña huérfana de 12 años: la condesa Anna Maria Casati Stampa di Soncino a quien se la compró a precio vil negociado por el abogado Cesare Previti quien era tutor de la niña pero también … socio del Caimano.
Tiene 73 pero aparenta menos gracias a un perfecto transplante capilar, a millonarios implantes dentales, a unas cuantas avispas que lo picaron debajo de los ojos y a la tonalidad bronceado caribe que siempre luce a flor de piel. Silvio Berlusconi, un verdadero “Cavaliere del Lavoro”.
*Dudosa transformación alfabética de flagrante perpetración oral. Programa “Propuesta Abierta”, FM Cultura, domingos de 9 a 11 de la mañana.



Nunca mejor retratado como por Nanni Moretti en Il Caimano.
La has visto?
Sí. Muy entretenida, por cierto.
I ‘m nobody! Who are you?
Are you nobody, too?
Then there’s a pair of us — don’t tell!
They’d banish us, you know.
How dreary to be somebody!
How public, like a frog
To tell your name the livelong day
To an admiring bog!
Siempre me llamó la atención el origen de la gran mayoría de los líderes mundiales.
Especialmente el de los terribles déspotas en China o ciertos países africanos.
Por lo general provienen de familias humildes o de clase trabajadora.
Los orígenes rudos los transforman en hombres rudos??? Quién sabe.
Por otro lado, como vienen los petisos…
Saludos, un gusto estar por aquí.
Mirá vos, todo lo que no sabía sobre Berlusconi.
¿Qué tal el Día del Trabajador?
Tercer Mundo y Primer Mundo no podés estar tranquilo un segundo. Demasiado inmundo.
Lamentablemente hay un sólo mundo, sin sucursales.