Vidas Paralelas
Lucius Mestrius Plutarcus
Traducción y notas: Aurelio Pérez Jiménez
Rómulo
Al cuarto mes después de la fundación, según refiere Fabio, se emprendió la acción del rapto de las mujeres. (1) Dicen algunos que Rómulo, precisamente por ser de natural amigo de guerras, y convencido, a raíz tal vez de ciertos oráculos, de que el destino de Roma era llegar a la cumbre alimentándose y creciendo a base de guerras, emprendió hostilidades contra los sabinos; pues no se apoderó de muchas, sino solamente de treinta vírgenes, como si efectivamente buscara más bien guerra que matrimonios.
Pero esto no es lógico. Por el contrario, viendo que la ciudad se llenaba rápidamente de colonos, de los que pocos tenían mujeres, y la mayor parte, por ser híbridos de gentes pobres y sin prestigio, se menospreciaban y era de temer que no iban a guardar una conducta estable, con la esperanza de que respecto a los sabinos la ofensa les brindaría, en cierto modo, un pretexto de fusión y comunidad con ellos, si raptaban a sus mujeres, puso manos a la obra de la siguiente manera.
Primero se divulgó por él la noticia de que había encontrado un altar de cierto dios escondido bajo la tierra. Daban al dios o bien el nombre de Conso, porque era Consejero (2) (pues consilium llaman todavía hoy al “consejo” y a los magistrados supremos consules, o sea, “consejeros”), o el de Posidón, patrono de los caballos. Pues precisamente su altar está, en medio de los hipódromos, oculto el resto del tiempo y al descubierto en las carreras de caballos. Otros, en general, afirman que siendo la deliberación del Consejo secreta y a puerta cerrada, no carecía de sentido que el dios tuviera su altar bajo tierra y escondido.
Cuando se descubrió, convocó mediante bando la celebración de un magnífico sacrificio sobre él, de unos juegos y de un solemne espectáculo público. Mucha gente concurrió y él personalmente presidía, con los principales, vestido de púrpura. Era la señal para el momento del ataque que, levantándose una vez la capa de púrpura, la abriera y de nuevo se cubriera con ella.
Pues bien, cerca de él había muchos con espadas y, dada la señal, desenvainando las espadas y lanzándose con gritos, raptaron a las hijas de los sabinos y a ellos les dejaron y permitieron que huyeran.
Aseguran unos que fueron raptadas solamente treinta, de las cuales tomaron su nombre precisamente las tribus; Valerio Antias, en cambio, que quinientas veintisiete, y Juba seiscientas ochenta y tres, vírgenes, lo cual es el principal alegato a favor de Rómulo; pues casada no cogieron más que a una sola, Hersilia, porque no se dieron cuenta; como si, en realidad, no hubieran recurrido al rapto con violencia e injusticia, sino con la intención de fundir y aunar las familias, obligados por las necesidades más imperiosas.
Entre los que raptaban a las vírgenes, según dicen, sucedió entonces que ciertas personas de poco prestigio conducían a una joven de muy singular belleza y estatura. Y como, saliéndoles al encuentro algunos de la mejor familia, trataban de arrebatársela, gritaban los que la conducían, que se la llevaban a Talasio, joven, pero varón bien reputado y virtuoso; cuando oyeron esto, entonces, aclamaron y aplaudían dando aprobación, y algunos, incluso, dándose la vuelta, los acompañaron por simpatía y favor hacia Talasio, gritando a voces su nombre. Desde entonces hasta hoy cantan los romanos en las bodas el talasio, igual que los griegos el himeneo (3), pues aseguran que Talasio tuvo suerte con esta mujer. Sexto Sila el cartaginés, hombre a quien no le faltan musas ni gracias, nos dijo, en cambio, que ésta fue la voz que dio Rómulo como señal del rapto.
Todavía hoy se conserva la costumbre de que la novia no atraviese por su propio pie el umbral a la habitación, sino que entre en volandas, porque también entonces fueron llevadas por la fuerza.
(1) Se han tratado de dar diversas explicaciones a esta leyenda. Para algunos, habría que ponerla en relación con el matrimonio por rapto de los lacedemonios (E. Cary, en su ed. De Dion. Hal. en Loeb), lo que es descartado por E. Peruzzi (Origini di Roma, I. Bolonia, 1970, pág. 90); según G. Bonfante (“Diritto romano e diritto indoeruropeo”, Studi Betti 2 {1962}, 90), refleja una antiquísima costumbre de matrimonio romano, testimoniada en Festo (289); Peruzzi ve, en el desenlace del episodio, un origen sabino para la institución matrimonial romana (Origini …, pág. 93). En cuanto a su reflejo histórico, para Poucet, que no descarta una inspiración homérica en la elaboración literaria por Ennio, habría que ver una base real de la leyenda con la consiguiente guerra de los sabinos en la de M. Atilio Régulo con los samnitas.
(2) Etimología falsa, ya que se relaciona con condere; se debe a Varrón.
(3) Canto de bodas. La explicación también se encuentra en Tito Livio (I 9, 12).



12 respuestas hasta el momento ↓
Trelibo // Octubre 9, 2008 a 10:31 am |
No conocía el origen de la costumbre de atravesar el umbral con la flamante esposa en brazos. Muy instructivo el blog. Saludos desde el sur de Francia.
Pepe Palermo // Octubre 11, 2008 a 12:10 am |
Cuando la mujer diga si
solo porque se le da la gana
será la llegada del mañana
en que ¡ay de mi y ay de ti!
Que la historia del poder
emblemático del macho
es tan solo un penacho
ya difícil de sostener
Si el sí, siempre de ella
te esperara a toda hora
ya no la verías bella
sino bestia devoradora
Autor Material // Octubre 11, 2008 a 12:23 pm |
Bien Pepe. Notables cuasi-octosílabos a medi0 camino entre la lírica y la épica.
Pepe Palermo // Octubre 11, 2008 a 11:56 pm |
Cuando la mujer diga si
borrá la ene y este
antes que la ene apeste
a tu blog y a mi
Marcel Ophunx // Octubre 12, 2008 a 10:20 am |
No hay nación posible sin crimen fundacional.
Domingo // Octubre 12, 2008 a 1:35 pm |
A continuación me permito citar un pasaje de “Política y Delito”, de Hans Magnus Enzensberger, porque sospecho que el autor del blog no copia a los clásicos con ánimo meramente deportivo. En caso de estar equivocado pido disculpas. Saludos.
“El acto político original coincide, por lo tanto, si damos crédito a Freud, con el crimen original. Entre asesinato y política existe una dependencia antigua, estrecha y oscura. Dicha dependencia se halla en los cimientos de todo poder, hasta ahora: ejerce el poder quien puede dar muerte a los súbditos. El gobernante es el “superviviente”, como escribe Elias Canetti en su fenomenología “Masa y Poder”
Orazios // Octubre 17, 2008 a 11:47 am |
Iluminadora esta entrada y otras del blog. Hablamos y nos movemos como imitadores involuntarios. Eso se llama ignorancia. Felicito al autor quien quiera que sea.
Pepe Palermo // Octubre 18, 2008 a 2:48 pm |
y no borraste la “n”
la que puse de más
¡que poco considerás!
¿otra cosa te entretiene?
francia // Octubre 18, 2008 a 2:54 pm |
Muy bello su blog. Me fascinan estos textos clásicos, siempre digo que el año que viene voy a estudiar Literatura, pero pasan los años…y no me hago el tiempo. Así que estudiaré en su blog, si me permite.
LE invitaré al mío cuando me anime.
Saluditos.
Autor Material // Octubre 18, 2008 a 4:38 pm |
Ahora sí, Pepe, la ene he suprimido,
lo mío no fue más que un descuido,
pues deslumbrado por tu fino arte
dejé a la intrusa donde no era parte.
El si de la mujer « PALERMO Cafe Bar INTIMIDADES // Octubre 20, 2008 a 6:31 am |
[...] Pepe Palermo A propósito del rapto de las sabinas [...]
Dubo // Octubre 21, 2008 a 8:43 am |
Noto con alarma
aunque no sin esmero
queste blog resulta
guarida para el versero.