La revista “Susana Gimenez” no pretende ser lo que no es. La palabra periodismo no está mencionada en ninguna de sus páginas. A diferencia de los invisibles camellos del Al Quran del famoso narrador palermitano, la omisión no paradójica funciona como confirmación enfática de una deliberada ausencia.
“Susana” es un precipitado, el efecto de una reacción de correcto ejercicio de copiado -”la copia, madre de la invención”, sentenció un Zar norteño- de revistas consagradas en Estados Unidos y Europa; verbigracia, Elle, Cosmopolitan, Vogue, entre otras célebres.
De las 242 páginas del segundo número 90 están ocupadas por publicidad directa, casi un 40% del total, sin contar la contratapa y ambas retiraciones, espacios que también alojan la promoción de productos profusamente alabados por sus vendedores. Esto sin que en el conteo ingrese el material publicitario emplazado, distribuído en dosis industriales, explícita o subrepticiamente. De arranque nomás, y para que no queden dudas a dónde uno ingresa, Susana da la bienvenida con veinte góndolas repletas de mercadería. Recién en la número 22 la diva da señal de vida con su “Su Editorial”. ¿Qué dice? ¿A quién le importa?
La revista es un formidable catálogo de ventas, un book de duty- free a bordo, un lujoso menú para poderosos consumidores de sofisticadas mercancías y para quienes aspiran a serlo sin renunciar en el proceso al mero deseo. La calidad de la impresión, de las fotografías, del diseño y del papel producen ese singular efecto por el cual aún quienes saben que no califican como clientes del bazaar agradecen la posibilidad de ser protagonistas de una placentera experiencia visual, olfativa y dactilar.
“Susana” obedece a standards de producción compatibles con los exigidos por las mejores publicaciones masivas del mundo. Con el primer golpe de vista la memoria convoca a las obesas compañeras de peluquería femenina de los años sesenta, “Claudia”, por ejemplo. Si tuviera que ser incluída en un protocolo editorial su caso podría ser identificado con el código publicación sensual, suerte de revista-estuche en donde no importa lo que hay adentro pero sí el modo en que luce el continente; revista-física, de gimnasio más que de redacción, hecha para ser olida, tocada, mirada y, accidentalmente, leída.
En el mencionado número 2 lo mejor es una excursión de Maru Botana a Mendoza; el “Su Cuento”, divertida anécdota sobre un show hotelero en Colombia arruinado por una fatigada cinta de audio y de cómo Gimenez, cual criminal de guerra, debió escapar por la puerta de proveedores; una breve entrevista a China Zorrilla; “Las esposas felices se suicidan a las seis”, relato firmado por un tal G. G. Márquez y breve buena bio de María Luisa Bemberg. Todo entra en “Susana”, incluso Renee Sallas, ex reportera estrella de la revista “Gente” en los tiempos de la dictadura 1976-1983, se acomoda en seis páginas para entrevistar a tres muchachas de impecables dentaduras que buscan salvarse no se sabe de qué.
Luego moda, belleza, celebridades, gastronomía, turismo, consejos sanos. A modo de manual supermercadista polícromo y polirubro “Susana” peina los presuntos y clásicos nichos del interés femenino. Una pregunta golpea la puerta: ¿Sólo “la mujer” continúa interesada en esos ámbitos del quehacer y del qué saber o acaso “el hombre” no se incorporó en puntas de pie a un lote del cual siempre se lo consideró excluído? Revista clasista, “para ellas” manifiestamente declarada, se limita y encierra. Quizás en el futuro, con una mínima dosis de coraje, podría hacer suave foco en política y medios, entre otros temas. Un tímido pellizco de la desaparecida “George” (1995-2001) del desaparecido John (1960-1999), por ejemplo, bastaría para convertir a “Susana” en un producto más completo, no más complejo, más interesante y original, definitivamente alejado del estereotipo de la publicación de género.
De todos modos, así como se presenta, “Susana” es notablemente eficaz. Su virtud es cumplir con la misión que persigue: entretener.
“Susana”. Su precio: 8.90. Su peso: 590 gramos.




14 respuestas hasta el momento ↓
estrella // Julio 18, 2008 a 6:03 pm |
Peero mirá, ayer mismo hojée la revista en un bar. Cuando vi que estaba entre las Caras y las Gentes, me avalancé directo a la bella tapa con la cara fresca de Su, antes de que me ganara de mando una señora, que se tuvo que conformar con la Gente, porque yo me llevé a la mesa también la Caras.
Pensé que iba a pasar las páginas como lo hago siempre con las otras revistas femeninas, pero no, me detuvo un poco más. Verdad que el papel es lindo, la edición despojada, lo que hace fácil su lectura a vuelo de pájaro. Hay una sección de “sociales” que me pareció muy lograda: fotos grandes, no cuadritos apiñados uno al lado del otro.
Y, debo decirlo, cualquier mujer, por más intelectual que sea, siempre, pero siempre echará un vistazo a una revista como ésta.
Y Susana tiene… algo.
la verdad // Julio 19, 2008 a 1:34 pm |
Gracias por visita mi blog
Lorna // Julio 19, 2008 a 1:49 pm |
Hola: a mi me encanta la revista de Susana, como todo lo que hace ella, dado que soy su fan desde hace 21 años y hace 12 que tengo la suerte de conocerla y ella es fabulosa y su revista la muestra a ella tal como es.
Susana y su revista deben seguir asi por siempre.
Lorna
estela // Julio 21, 2008 a 3:09 am |
diria que la revista de Susana es una revista de peluquerias, salas de espera de medicos ginecologos, dentistas, es una revista de esperas y me parece bastante poco . en cuanto a la publicidad me parece tambien que esta hecha pensando primero en las publicidades despues si alguien escribe algo bueno o no poco interesa.
Lorna te has convertido en una pesadilla fanatica de Susana que te encuentro en cada lugar que se habla de ella, dejala en paz un poco, bastante tiene con su vida para tener que soportar tu insoportable fanatismo
Maxxi // Julio 21, 2008 a 5:18 pm |
Coincido muy poco con tu comentario. Pero lo que mas me llamo la atención es la mirada sumamente prejuiciosa a la hora de encarar el analisis de “Susana”
antonia // Julio 23, 2008 a 4:49 pm |
hola! soy antonia de santa fe. admiro a susana y viendo el programa en el cual la visito mariana de melo, susana nombro una crema francesa que borra cicatrices. no encuentro otro medio mas que este para poder saber el nombre de dicha crema. podrian por favor contestarme a mi mail para obtener dicha informacion?muy agradecida! un besote a susana!
Nat // Julio 26, 2008 a 9:20 pm |
Gracias por tu visita y tu comentario. Pero podrias variar un poco entre un blog y otro, no?
¿O es una plantilla el comentario tambien?
Ramon // Julio 28, 2008 a 9:27 pm |
yo la ojee….me parecio mediocre…pero bueno tampoco pidamos peras al olmo
Otros cantares // Julio 29, 2008 a 12:28 am |
Susana es, para mí, un insoportable producto.
Por lo dicho aquí, tal vez, su proyección gráfica, donde no habla gritando ni se manda risotadas, pueda tratarse de un entretenimiento más discreto y entretenido.
Ni bien me tope con un ejemplar, la hojearé.
Marcos // Agosto 23, 2008 a 5:04 pm |
Si alguien vuelve a nombrar a susana el dia de la fecha, ya esta, me trepo la rejita y salto por el balcon.
Emma Peel // Septiembre 4, 2008 a 1:20 pm |
Sólo por la sección Su Cuento ya está garpada la revista
Saludos
Leopoldo // Septiembre 9, 2008 a 11:08 pm |
No creo que la revista amerite un comentario tan enjundioso.
Gustavo Spells // Septiembre 10, 2008 a 12:19 am |
Sí, coincido con Leopoldo. Me sorprende que un blog de su categoría dedique una reflexión a un producto comercialmente exitoso como el Actimel o el Head & Shoulders, infiriendo que ésto va en relación con la virtud y no con el consumo necio.
Así y todo, siempre te leo con interés.
Saludos.
Donata // Diciembre 1, 2008 a 7:40 pm |
autor material es usted un maestro. hace unos dias le dieron un premio muy importante a la revista de la susana. usted lo anticipó hace meses cuando nadie hablaba de ella. lo felicito.