“Estudio de credibilidad de periodistas” es el nombre de una medición de la Consultora Equis realizada entre el 11 y el 17 de mayo. La ficha técnica informa que “se utilizó el método interaccional a través de entrevistas personales de tipo presencial mediante la aplicación de un cuestionario semiestructurado diseñado ad-hoc.” La consultora señala que se realizaron entrevistas a 900 personas de todos los estratos socioeconómicos, mayores de 18 años, en la ciudad de Buenos Aires y partidos del conurbano bonaerense, aplicando un muestreo probabilístico de tipo aleatorio polietápico consistente en selección de región, partido, localidad, barrio o manzana de residencia, hogar y persona. El ranking de credibilidad que presenta “Equis” incluye a sesenta periodistas que trabajan en grandes medios de comunicación masiva.
El resultado del informe es concluyente: ninguno de los tres periodistas más confiables llega al 14% de aceptación y sólo un par consigue dos dígitos. Al tope encabeza las posiciones “NS/NC” (18,6%) mientras que el tercero es “Ninguno” (12,7%). Con nombre y apellido el primero es Jorge Lanata (13,7%), seguido de cerca por Santo Biasatti (13,2%). Nelson Castro marca poco más de 9%, Marcelo Bonelli no llega al 5% y Luis Majul lucha para no perforar el 2%. Todos los demás se debaten entre el 1% y la nada. En el fondo de la muestra de la consultora del sociólogo Artemio López se aloja, entre otros, Horacio Verbitsky con 0,4%.
Con 0,3% desfilan María Laura Santillán, Andrés Klipphan y Gonzalo Bonadeo, apenas una décima arriba de un clásico del periodismo y la propaganda: Bernardo Neustadt.
Pero, como siempre se puede descender más, los grandes perdedores, los fulminados por la opinión pública, de acuerdo a López, son los que pueden demostrar que el 0,1% de los encuestados los considera creíbles. Se destacan en ese exclusivo lote: Antonio Laje, Fernando Carnota, Enrique Vázquez y Sergio Elguezabal.
Los columnistas “estrella” no se ven favorecidos por el fervor popular: Joaquín Morales Solá cosecha 1,7%; Mariano Grondona, 1,6%; Eduardo Aliverti, 1,2%; Eduardo Van der Kooy, 0,7%; Julio Blanck, 0,3%; José Eliaschev, 0,2% y José Pablo Feinmann, también con 0,2%.
La tabla de posiciones la completan, entre otros, Mario Pergolini, Eduardo Aliverti, Oscar González Oro, Victor Hugo Morales, Ari Paluch, Guillermo Andino, Daniel Tognetti, Daniel Malnatti, Luis Otero, Marcelo Zlotowiagzda, Jorge Jacobson, Ernesto Tenembaum, Pablo Duggan, Baby Etchecopar, Andy Kustnesoff, Fernando Bravo, Lalo Mir, Eduardo Feinmann, Alfredo Leuco, Rolando Hanglin, Carlos Gabetta, Samuel Gelblung, Esteban Mirol, Claudio Chiaruttini y Rosario Lufrano. Todos ellos con cero coma.
A primera vista los números lucen extraños. ¿Por qué Bonelli se ubica tan arriba y su compañero de programa, Gustavo Sylvestre (0,8%), tan abajo? El caso de Sergio Lapegüe llama la atención. Es un sobrio presentador de noticias que la encuesta de Equis hunde hasta las proximidades del lacerante cero (0,4%), curiosidad que precipita la pregunta: ¿Por qué, si la investigación lleva el nombre de “Estudio de credibilidad de periodistas” en la nómina aparecen personas que, si bien pueden ser periodistas o haber trabajado como tales, de hecho no ejercen la profesión. Sólo publicar noticias no es hacer periodismo, pregonarlas tampoco.
La encuesta plantea otros interrogantes sin respuestas.
Por ejemplo, no se informa cuál o cuáles fueron las preguntas formuladas a los entrevistados. Tampoco si contaron con la opción de responder libremente. ¿Se les presentó la lista de sesenta periodistas o fue otro conjunto luego modificado con nombres aportados espontáneamente por la gente? Si se trató del primer caso, cuál fue el criterio utilizado para seleccionar esos nombres y por qué el número elegido fue sesenta y no otro. No se indica cuántos periodistas podía elegir cada persona. ¿Fue una encuesta exclusiva o parte de un cuestionario omnibus? No es lo mismo requerir la atención de las personas, en general renuentes a ser entrevistadas, para consultarlas por un tema que por varios, en especial si no hay una relación directa entre ellos. Una entrevista extensa y heterogénea perjudica siempre al último asunto tratado.
Despejar éstas y otras incógnitas permitiría determinar con mayor precisión la confiabilidad de los resultados finales.
Un dato para tener en cuenta: de los 60 nombres presentados el grupo Clarín aporta 18. El 30% del total.



2 respuestas hasta el momento ↓
Lisandro Mc Gough // Junio 6, 2008 a 3:22 am |
Interesante relevamiento, curiosos resultados.
En efecto, es cuestionable la validez del estudio: suena bien lo del “método interaccional … cuestionario semiestructurado”. Faltaría ver qué preguntaron, sobre todo siendo “diseñado ad-hoc”. ¿Cómo se computa el hecho de que un entrevistado no conozca al periodista por el que le preguntan (o por el cual no le preguntan y en consecuencia no tiene modo alguno de evocar)?
De todos modos lo más cuestionable a mi juicio es escalar los resultados metropolitanos a nivel nacional; práctica implícita y bastante frecuente, me temo, sobre todo cuando los estudios son citados en los medios masivos de comunicación, precisamente.
Por otra parte, si el estudio arroja algún dato sobre los periodistas, creo que también dice algo sobre quienes responden al cuestionario. Tengo la impresión de que el consenso sobre qué periodista es creíble resulta tan difícil como, pongamos por caso, sostener una discusión sin insultos en un blog nacional.
Otros cantares // Julio 29, 2008 a 12:37 am |
¿Le habrán acercado esta encuesta al matrimonio presidencial y su orden satelital?
Viendo los resultados que arroja, de ser ciertos y acertados, les ocasionaría una enorme tranquilidad: ya no deberían preocuparse tanto por lo que publica el insignificante “cuarto poder”.